Hoy 6 de julio se cumple un nuevo aniversario de la fundación de la Ciudad de Córdoba. La capital de la provincia fue fundada el 6 de julio de 1573 por el español Jerónimo Luis de Cabrera.

El 6 de julio de 1573, el sevillano Jerónimo Luis de Cabrera, junto a soldados y voluntarios expedicionistas españoles, fundó a orillas del río Suquía la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía, en cercanías del Barrio Yapeyú. El nombre elegido fue un homenaje a la tierra natal de la familia materna de su esposa, Luisa Martel De los Ríos.

Según datos del Archivo Histórico, las autoridades resolvieron el traslado de Córdoba a la margen del sur del río Suquía después de cuatro años de fundada la ciudad, en 1577.

Detrás de la fundación de Córdoba hay dos hipótesis predominantes. La primera de ellas es de orden pragmático, y sostiene que la ciudad buscaba ser punto de conexión entre el Perú y el Océano Atlántico para facilitar la circulación dentro del Virreinato. 

Por otro lado, la segunda explicación gira en torno a la existencia de una supuesta ‘Ciudad de Césares’ en las inmediaciones de Córdoba, lugar que en la mente de los exploradores estaría llena de riquezas minerales. Probablemente un poco de estas dos motivaciones se hayan mezclado en el afán de Cabrera por fundar la ciudad y desoír las órdenes del Virrey Toledo. 

Aunque la existencia de oro no fuera más que un mito, Córdoba cumplió con la promesa de ser una ciudad estratégica y se convirtió en un punto neurálgico de comunicaciones para todo el territorio. La actual capital se convirtió en un paso obligado para quienes se dirigían hacia el Puerto de Buenos Aires. 

Respecto del mes de fundación es probable que se haya decidido avanzar durante el invierno por el bajo nivel de agua de los ríos, algo que habría facilitado la exploración del territorio. El emplazamiento original no era donde está hoy el Casco Histórico de Córdoba, sino en las cercanías de lo que es hoy el barrio Yapeyú.

A pesar de haber sido uno de los protagonistas de este proceso histórico, Cabrera no pudo ver el trazado de la ciudad debido a una condena a muerte que le fue impuesta ilegalmente en Santiago del Estero. Su muerte fue producto de la traición por parte de uno de los soldados que lo acompañaban, quien por orden del Virrey Toledo colaboró para que fuera detenido y llevado preso. 

Luego de su detención, el emplazamiento de la ciudad se traslada hacia la zona que actualmente es el Casco Histórico de la capital. Rodeada por tres accidentes geográficos: el arroyo La Cañada hacia el Oeste, Las Barracas del Sur actual Boulevard San Juan y el Río Suquía. 

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