
En el noroeste cordobés existe un lugar donde el agua caliente brota de la tierra y el tiempo parece detenerse. Las Termas de El Quicho son una joya escondida cerca de las Salinas Grandes, una propuesta diferente para quienes buscan desconectarse de la rutina y disfrutar de un baño reparador en plena naturaleza.
📍 A unos 20 o 25 kilómetros de Serrezuela, en el departamento Cruz del Eje, este rincón sorprende con sus piletones naturales de aguas cristalinas que alcanzan los 40 grados. Un verdadero refugio para relajarse, incluso durante los días más fríos del año.
Pero la historia de este atractivo tiene un origen inesperado. En 1987, una perforación realizada para conseguir agua potable para la escuela rural Rubén Darío terminó revelando una surgente termal. Lo que comenzó como una búsqueda de agua para la comunidad se transformó, con el paso del tiempo, en un destino para visitantes y viajeros.
El complejo conserva una infraestructura sencilla, ideal para quienes prefieren el contacto directo con el entorno. Cuenta con piletones, asadores, mesas, sanitarios, proveeduría y un sector de camping para pasar el día o quedarse a disfrutar de una noche bajo el cielo cordobés.
La escapada también invita a descubrir los sabores del norte provincial, con platos regionales como el cabrito, las empanadas y el locro, además de recorrer los paisajes cercanos a las Salinas Grandes.
🚗 Para llegar desde Córdoba capital, hay que viajar hacia el norte por la Ruta Nacional 38 hasta Serrezuela y continuar por un camino de tierra hasta el complejo.
Las Termas de El Quicho demuestran que no hace falta viajar cientos de kilómetros para encontrar un lugar especial. A veces, los tesoros más sorprendentes están escondidos a la vuelta del camino, esperando que alguien se anime a descubrirlos.
