
La cuarta noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 tuvo de todo: nostalgia, emoción y una cuota bien latina que hizo vibrar a la Quinta Vergara.
El encargado de abrir la jornada fue Juanes, que convirtió el anfiteatro en un karaoke gigante. Con clásicos que cruzan generaciones, el colombiano desplegó un show sólido, cercano y cargado de hits que el público coreó de principio a fin. Guitarra en mano y sonrisa cómplice, logró esa mezcla perfecta entre intimidad y estadio, recordando por qué sus canciones siguen intactas en la memoria colectiva.
El cierre quedó en manos de Ke Personajes, y la temperatura subió varios grados. La banda liderada por Emanuel Noir ofreció más de 50 minutos de cumbia romántica con pulso rockero, desahogo emocional y un carisma que fue creciendo tema a tema. Hubo baile, hubo pogos suaves y también un momento inesperado: su versión al piano de “My Immortal”, de Evanescence, que silenció a la Quinta y mostró el costado más sensible del grupo. El “Monstruo” respondió con ovación y las ansiadas Gaviotas.
Pero la noche también tuvo bandera argentina en lo más alto de la competencia folclórica. El dúo Campedrinos se metió en la gran final con el puntaje más alto gracias a una sentida interpretación de “La Zamba”. Con guitarras firmes, armonías ajustadas y una identidad bien argentino, lograron romper cualquier prejuicio y conquistar al exigente público chileno.
Viña 2026 vive una edición marcada por la emoción y el cruce de estilos: del pop latino al desahogo cumbiero y la raíz folklórica. Y la historia todavía no termina.
