Franco Colapinto llega a la nueva temporada de Fórmula 1 con algo más que ilusión: llega curtido. El 2025 fue un año de fuego para el argentino en Alpine F1 Team. Arrancó como reserva y, tras la salida de Jack Doohan, recibió la titularidad por decisión de Flavio Briatore. Sin tiempo para adaptarse, debutó bajo presión y cometió errores, como el accidente en Imola durante el Gran Premio de Emilia-Romaña. Pero no se quebró: asumió responsabilidades, trabajó en silencio y mostró evolución carrera tras carrera.

El cierre de año dejó señales claras de crecimiento. Y la pretemporada en el Circuito Internacional de Baréin lo confirmó. Con 120 vueltas completadas y el sexto mejor tiempo, quedó a un segundo de Kimi Antonelli (Mercedes). Lo más valioso no fue el cronómetro, sino la progresión: mejoró en cada tanda y exprimió el compuesto más blando para firmar un 1:33.818 que dejó buenas sensaciones en Alpine.

Ahora lo espera un 2026 completamente distinto. El nuevo reglamento, con mayor dependencia del sistema eléctrico y cambios en la gestión de energía, exigirá precisión quirúrgica, especialmente si aparece la lluvia. Además, el “modo recto” aerodinámico y el protagonismo del MGU-K pueden alterar el equilibrio del auto en frenada y aceleración. Adaptarse rápido será clave.

El desafío empieza en el Gran Premio de Australia. Colapinto ya demostró carácter para soportar la presión interna y externa. Si el progreso sigue la curva ascendente que mostró en pretemporada, el argentino puede dar un salto real de competitividad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *