
Por primera vez en la historia, se documentó con imágenes y videos un ataque de orcas a una cría de ballena franca austral en la costa de El Doradillo, un hecho sin precedentes que sorprende a la comunidad científica y fortalece la necesidad de estudiar a fondo la conducta de estos depredadores en la región patagónica.
El registro fue logrado por el fotógrafo Maxi Jonas, residente de Puerto Madryn y especialista en fauna marina, quien lleva más de una década documentando la temporada de orcas en Península Valdés. La escena se desarrolló el pasado 1° de agosto en playa Las Canteras, dentro del Área Natural Protegida El Doradillo, reconocida a nivel mundial por su biodiversidad y accesibilidad.
“Al sobrevolar la zona con el dron, detecté la presencia de aves marinas a unos 700 metros de la costa. Eso me indicó que algo había sido cazado. Al acercarme, confirmé que las orcas se alimentaban de una cría de ballena franca. Nunca se había registrado un ataque así con evidencia visual”, explicó Jonas.
Según investigadores del Península Valdés Orca Research y el Instituto de Conservación de Ballenas, el material captado es valioso para comprender la organización social y la conducta alimentaria de las orcas en el Atlántico sur. Hasta ahora, se conocían cacerías de lobos marinos o delfines, pero no de ballenas francas australes.
Durante el ataque, se observó a un grupo de ballenas adultas intentando defender a la cría con golpes de cola y formaciones defensivas. A pesar de sus esfuerzos, las orcas lograron llevarse al ballenato. La madre fue vista luego inspeccionando los restos, en una escena que evidencia la complejidad emocional de estos cetáceos.
La presencia de orcas en el Golfo Nuevo se ha intensificado en los últimos meses, con múltiples avistamientos de grupos como el de “Jazmín y Llen”, conocidos por sus técnicas de caza veloz. En días recientes también se registró la caza de delfines de Fitzroy, documentada por el veedor oficial Sebastián de Pablo y difundida por el grupo Península Valdés Orca Research.
A pesar de la crudeza de las imágenes, los especialistas destacan que estos comportamientos son naturales y forman parte del delicado equilibrio del ecosistema marino. “La naturaleza no es cruel, es eficaz. Cazar o morir. Así funciona la vida en el océano”, explican desde el grupo de investigación.
Este nuevo capítulo en la historia natural de la región refuerza la importancia de conservar áreas protegidas como Patagonia Azul, una reserva de biosfera que abarca más de 500.000 km² de mar argentino. La zona no solo alberga una biodiversidad única, sino que también promueve prácticas sostenibles, turismo responsable y ciencia ciudadana.
El video y las imágenes del ataque aún no han sido difundidos públicamente, ya que están siendo analizados por los equipos científicos. Mientras tanto, la comunidad de Puerto Madryn y los amantes del océano en todo el mundo siguen con atención estos registros que redefinen la relación entre orcas y ballenas en el Atlántico sur.
