
Gustavo Cordera volvió a pisar suelo cordobés con un show vibrante y cargado de contenido este viernes por la noche en Club Paraguay. Acompañado por su banda La Caravana Mágica, el ex líder de Bersuit Vergarabat ofreció un recital en formato eléctrico que combinó potencia escénica con una sensibilidad artística que atraviesa décadas.
El concierto, que comenzó pasadas las 19 horas, fue una travesía musical que recorrió distintas etapas de su carrera: desde clásicos como La Soledad y Sr. Cobranza hasta composiciones más recientes de su nuevo disco De la cabeza al corazón, editado este año. Cordera, fiel a su estilo, evitó la repetición y resignificó cada canción en escena. “Cada show es único, no hay nada en serie, todo es en serio”, había anticipado días antes, y cumplió.
Una de las sorpresas de la noche fue la aparición del cantante Diego Granadé, de La Konga, quien se sumó en el escenario para un cruce inesperado entre el cuarteto y el rock, provocando risas, baile y complicidad. “Córdoba tiene una energía especial. Acá la música es vital”, dijo Cordera, en uno de los momentos más distendidos del show.
El lugar elegido, Club Paraguay, aportó una cercanía que potenció el espíritu del concierto: sin pantallas ni artificios, con el público al alcance de la voz y los gestos del músico. La atmósfera fue la de un ritual compartido: directo, íntimo y sin intermediarios.
Acompañado por su mujer Estela y su hija Yanella en coros, Cordera reivindicó en escena su idea de “familia como tribu” y su visión del arte como un espacio fuera del sistema, libre de etiquetas y presiones. “Hago música porque quiero, no por necesidad. La libertad no necesita lucha”, expresó entre canción y canción.
El show dejó ver a un artista pleno, sin máscaras, comprometido con su presente y con una propuesta que escapa de la nostalgia. El público, diverso en edades y estilos, respondió con calidez, cánticos y ovaciones en cada tema. No faltaron los momentos emotivos, como la interpretación de El Esclavo, una canción olvidada por el circuito comercial pero coreada con fervor.
La presentación en Córdoba fue parte de una gira nacional que tendrá su punto más alto el 1° de noviembre con un concierto en el estadio Obras. Mientras tanto, Cordera reafirma su lugar en la escena musical desde la autenticidad, el riesgo y el deseo de seguir creando sin ataduras.
