
Por primera vez, un equipo internacional de científicos ha logrado identificar con precisión el aroma que emanan las momias del Antiguo Egipto, revelando una mezcla dulce, amaderada y especiada que ha perdurado durante milenios. El hallazgo no solo aporta nuevos conocimientos sobre las técnicas de embalsamamiento, sino que abre las puertas a experiencias multisensoriales en museos de todo el mundo.
La investigación, liderada por el profesor Matija Strlič de la Universidad de Liubliana, en colaboración con el Museo Egipcio de El Cairo y expertos de Reino Unido, Polonia y Eslovenia, combinó análisis químicos avanzados con evaluaciones sensoriales humanas para clasificar los compuestos volátiles que aún hoy emiten las momias.
“Durante décadas nos preguntamos a qué huelen realmente las momias. Ahora lo sabemos, y eso nos permite estudiar su conservación desde otra perspectiva”, explicó Strlič.
Los investigadores utilizaron cromatografía de gases y espectrometría de masas para identificar las moléculas responsables del aroma. Detectaron sustancias provenientes de resinas, ceras, aceites vegetales y bálsamos utilizados en el proceso de embalsamamiento, así como restos de pesticidas modernos y compuestos derivados de la descomposición natural.
Una puerta olfativa al pasado
El equipo planea ahora recrear los olores originales en laboratorios, con la intención de integrarlos en exposiciones museísticas. “Imaginamos galerías donde los visitantes no solo vean y escuchen, sino también huelan la historia”, comentó Ali Abdelhalim, director del Museo Egipcio de El Cairo y coautor del estudio.
Este enfoque innovador también ofrece una vía no invasiva para analizar restos humanos antiguos, preservando su integridad física mientras se extrae valiosa información histórica, como el estatus social del individuo o la región de origen de los materiales utilizados.
Revalorando el legado sensorial del Antiguo Egipto
El estudio forma parte de un esfuerzo interdisciplinario más amplio que incluye la secuenciación del primer genoma completo de un egipcio antiguo, la recreación del pigmento azul egipcio perdido desde el Renacimiento y nuevas interpretaciones astronómicas del arte funerario.
Cecilia Bembibre, coautora del proyecto y experta en patrimonio olfativo de la University College London, subrayó la importancia de integrar el sentido del olfato en la comprensión del pasado: “Estamos demostrando que la historia también puede sentirse con la nariz, no solo con los ojos o el intelecto”.
El proyecto ha sido aplaudido por su enfoque ético, al trabajar estrechamente con expertos egipcios para garantizar un tratamiento respetuoso de los restos humanos. Gracias a este trabajo pionero, el legado del Antiguo Egipto se podrá experimentar de forma más viva, envolvente y humana que nunca.
