
Un equipo de arqueólogos peruanos liderado por la reconocida investigadora Ruth Shady ha anunciado el descubrimiento de una ciudad ancestral en el valle del río Supe, al norte de Lima, que podría cambiar el entendimiento de las civilizaciones precolombinas en América. El asentamiento, llamado Peñico, tiene una antigüedad estimada de entre 3.500 y 3.800 años y funcionó como un centro clave de comercio e integración cultural entre la costa, los Andes y la Amazonía.
Ubicada en la provincia de Barranca, a unos 600 metros sobre el nivel del mar, Peñico se erige sobre una terraza geológica rodeada por cerros que alcanzan los 1.000 metros. El sitio arqueológico, que ya está abierto al público, ha revelado 18 estructuras monumentales, entre ellas templos, plazas circulares, plataformas y murales con relieves ceremoniales.
“El descubrimiento de Peñico es crucial para comprender qué ocurrió con la civilización de Caral tras su colapso por el cambio climático. Esta ciudad representa una continuidad cultural y social, con una ubicación estratégica para el intercambio entre regiones”, afirmó la doctora Shady, quien lideró también la excavación de Caral en los años 90.
Los hallazgos en Peñico incluyen pututus (trompetas hechas con conchas marinas), esculturas de barro, figuras humanas y animales, y collares de cuentas, que reflejan una sofisticada red de comercio a larga distancia. El sitio muestra claras influencias culturales de diversas zonas, lo que indica su papel como nodo central de conexión entre ecosistemas.
Una de las estructuras más impresionantes es un edificio ceremonial con relieves de pututus, que, según los investigadores, simbolizaban poder y autoridad. Además, los objetos encontrados revelan una sociedad compleja, con prácticas rituales y una economía organizada.
El asentamiento de Peñico fue fundado entre los años 1800 y 1500 a.C., lo que lo hace mucho más antiguo que la ciudadela inca de Machu Picchu, construida en el siglo XV. A diferencia de otras civilizaciones de la misma época en Asia y África, Peñico se desarrolló en completo aislamiento, aunque mantuvo intercambios con otras culturas regionales.
“El hallazgo demuestra que las primeras civilizaciones americanas no solo fueron contemporáneas de Egipto o Mesopotamia, sino que también desarrollaron una arquitectura monumental y una organización social avanzada de forma independiente”, explicó el arqueólogo Marco Machacuay, del Ministerio de Cultura.
A pesar de su valor histórico, Peñico enfrenta una amenaza creciente por el tráfico ilegal de tierras. Según denuncias de Ruth Shady, el precio de los terrenos en la zona ha aumentado exponencialmente, y grupos organizados han intentado apoderarse del área.
“Nos enfrentamos a constantes amenazas, y el Estado aún no brinda la protección necesaria”, advirtió la arqueóloga, quien ha sufrido intimidaciones junto a su equipo. Varios miembros del proyecto han sido agredidos, y la vigilancia policial es prácticamente inexistente.
Desde el 3 de julio, el sitio arqueológico está abierto al público. El recorrido incluye un moderno Centro de Información e Interpretación, áreas de recepción y servicios para visitantes. Se espera que este nuevo destino se convierta en un referente cultural y turístico de Perú, junto a Caral, Machu Picchu y las Líneas de Nazca.
El Ministerio de Cultura ha hecho un llamado a la ciudadanía y a las autoridades para preservar este patrimonio invaluable, que no solo revela la sofisticación de las culturas preincaicas, sino también su capacidad de adaptación y resiliencia frente a los cambios climáticos de hace más de tres milenios.
