Hoy se conmemoran 215 años de la Revolución de Mayo, el proceso político y social que culminó, el 25 de mayo de 1810, con la destitución del virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros y la formación de la Primera Junta de Gobierno, considerado el hito fundacional del Estado argentino.

En aquella jornada histórica, una multitud se congregó en la entonces Plaza de la Victoria –actual Plaza de Mayo– para exigir la conformación de un gobierno propio, ante la crisis de legitimidad provocada por la caída de la Junta de Sevilla y la ocupación napoleónica de España.

La presión popular liderada por figuras como Domingo French y Antonio Beruti, sumada al accionar de un grupo de criollos ilustrados, entre ellos Cornelio Saavedra, Manuel Belgrano y Juan José Castelli, forzó al Cabildo a aceptar la renuncia del virrey y anunciar el nacimiento de un nuevo poder político: la Primera Junta.

Integrada por nueve miembros –con Saavedra como presidente, Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios, y otros destacados patriotas como Belgrano, Castelli y Matheu como vocales–, la Junta inició el camino hacia la independencia que se concretaría seis años después, el 9 de julio de 1816.

Los acontecimientos se desarrollaron entre el 18 y el 25 de mayo, en un contexto internacional marcado por las Guerras Napoleónicas y una América española convulsionada. La convocatoria al Cabildo Abierto del 22 de mayo, las presiones populares y la tensión creciente entre realistas y revolucionarios fueron claves para el desenlace.

Aunque en un principio se intentó mantener la ficción de lealtad a Fernando VII, la ruptura con la autoridad virreinal significó de hecho un primer paso hacia la soberanía política.

En todo el país, la jornada es recordada como el Día de la Patria. Las calles, escuelas y plazas se llenan de banderas celestes y blancas, y muchas familias comparten platos típicos como locro, empanadas y pastelitos, en un homenaje culinario a las raíces coloniales del país.

Desde actos escolares hasta desfiles cívico-militares, la fecha sigue siendo uno de los pilares simbólicos de la identidad nacional.

A más de dos siglos de aquellos hechos, el legado de la Revolución de Mayo sigue vigente. Los ideales de libertad, participación ciudadana y soberanía popular que movilizaron a los patriotas de 1810 continúan siendo fundamentales para el presente y futuro democrático de la Argentina.

¡Viva la Patria!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *