La serie argentina El Eternauta, adaptación del icónico cómic de ciencia ficción escrito por Héctor Germán Oesterheld e ilustrado por Francisco Solano López, se convirtió en un fenómeno mundial tras su estreno en Netflix el pasado 30 de abril. En menos de una semana, la producción alcanzó el primer puesto global en la categoría de series de habla no inglesa, con 10,8 millones de visualizaciones y 58,3 millones de horas reproducidas.

Dirigida por Bruno Stagnaro y protagonizada por Ricardo Darín, la serie ingresó al Top 10 de Netflix en 87 países, incluyendo Estados Unidos, Francia, India, Brasil, Alemania, México, España e Italia. Además, fue número uno en trece de ellos, entre los que se destacan Argentina, España, Italia, Chile y Turquía.

La historia narra una invasión alienígena en una Buenos Aires cubierta por una nevada mortal, y pone en el centro a Juan Salvo, un ciudadano común convertido en héroe colectivo. La adaptación conserva el fuerte contenido político y simbólico de la obra original, creada en los años 50 y cuyo autor fue secuestrado y desaparecido por la dictadura militar argentina en 1977.

Con un nivel de producción sin precedentes en la industria audiovisual local, El Eternauta involucró a más de 2.900 personas, 148 jornadas de rodaje, más de 50 locaciones en Buenos Aires y el conurbano, y avanzadas técnicas de escaneo 3D para recrear digitalmente escenarios urbanos y escenas nevadas. Se utilizaron 598 toneladas de sal y 600 kg de nieve artificial ecológica para simular el paisaje helado de la invasión.

Uno de los momentos más emotivos de la serie fue la inclusión del Credo de la Misa Criolla, interpretado por Mercedes Sosa y con el charango de Jaime Torres, sumando una carga emocional y cultural que resonó con el público argentino y extranjero.

Netflix ya confirmó una segunda temporada, aunque aún no tiene fecha de estreno. La próxima entrega promete nuevas líneas narrativas, posiblemente inspiradas en El Eternauta II, y continuará profundizando en el universo de resistencia humana frente a la opresión alienígena.

El éxito global de El Eternauta no solo representa un logro técnico y artístico, sino también un reconocimiento internacional a una de las obras más significativas de la cultura argentina, cuyo mensaje sigue tan vigente como hace casi siete décadas.

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