
En una noche que quedará marcada en la historia reciente de la UEFA Champions League, el Inter de Milán selló su boleto a la final tras vencer 4-3 al Barcelona (7-6 global) en un partido cargado de emoción, mística y dramatismo hasta el último minuto del tiempo extra.
El equipo de Simone Inzaghi revivió una gesta digna de los libros de fútbol, 15 años después de que el Inter de Mourinho eliminara al mismo rival en el camino hacia la gloria europea. Esta vez, el escenario fue San Siro, que vibró con una batalla digna de una final anticipada.
Inter parecía tener todo bajo control tras un primer tiempo impecable. Lautaro Martínez, ídolo y capitán, abrió el marcador a los 21 minutos tras un contragolpe letal, y Hakan Çalhanoğlu amplió desde el punto de penal justo antes del descanso, poniendo el 2-0 parcial.
Pero el Barcelona reaccionó con fuerza. Eric García y Dani Olmo empataron el encuentro con goles en los minutos 61 y 67, y el tanto de Raphinha al 87 parecía sentenciar la serie. Fue entonces cuando apareció el inesperado héroe: Francesco Acerbi, el veterano central de 37 años que nunca había marcado en Europa, igualó agónicamente con una definición dentro del área en el tiempo añadido, forzando la prórroga.
Con la afición al borde del colapso, apareció la figura de Davide Frattesi, quien no había marcado en toda la Champions y venía de sufrir la pérdida de su abuela días antes del partido de ida. En el minuto 99, tras una brillante jugada de Marcus Thuram, Frattesi definió con temple y emoción para sellar el histórico 4-3.
También fue clave Yann Sommer, el portero suizo que sostuvo al Inter con intervenciones memorables, siendo el verdadero responsable de que el sueño neroazzurro siga vivo.
El Inter disputará ahora la gran final de Múnich a finales de mayo, esperando rival entre el PSG y el Arsenal. Lautaro, Frattesi, Sommer y Acerbi ya han inscrito sus nombres en la memoria colectiva del club.
Una semifinal que tuvo de todo: emoción, redención, tragedia personal y gloria. Una verdadera oda al fútbol.
