
El reciente ataque aéreo israelí en Yemen, que tuvo lugar el jueves, ha intensificado aún más las tensiones en la región. La capital de Yemen, Saná, controlada por los rebeldes hutíes, y varios puertos clave fueron objetivos de los bombardeos. Durante el ataque, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encontraba en el aeropuerto de Saná y relató que las instalaciones cercanas, como la torre de control y la sala de salida, resultaron gravemente dañadas. Afortunadamente, él y sus colegas de la ONU no sufrieron heridas. Sin embargo, algunos miembros de la tripulación resultaron heridos.
El ataque israelí tuvo lugar después de varios días de lanzamientos de misiles por parte de los hutíes hacia Israel, lo que activó las sirenas en el país. En respuesta, el ejército israelí declaró que atacó infraestructuras críticas de los hutíes, incluidas instalaciones en el aeropuerto internacional de Saná y puertos en Hodeida, Al-Salif y Ras Qantib. Estos lugares, según Israel, se utilizaban para el contrabando de armas iraníes y la entrada de altos funcionarios iraníes, lo que podría haber justificado los ataques.
El ejército israelí destacó su capacidad para realizar ataques precisos y potentes más allá de su territorio, sin proporcionar detalles específicos sobre el incidente de Tedros. En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que los hutíes, al igual que otros grupos como Hamás y Hezbollah, enfrentarían las consecuencias de sus acciones.
Los hutíes confirmaron los ataques en sus canales de comunicación, y los medios vinculados al grupo reportaron varias muertes. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó los bombardeos, y también se conoció que Estados Unidos ha atacado recientemente a los hutíes en Yemen.
El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia en respuesta a la solicitud israelí de condenar a los hutíes y a Irán por el suministro de armas a los rebeldes. Esta escalada de violencia ocurre en un contexto de guerra civil en Yemen desde 2014 y subraya la creciente complejidad del conflicto, que involucra a actores internacionales y afecta la vida de millones de personas.
