
Tropas ucranianas cruzaron la frontera hacia la región de Kursk, en Rusia, y en 48 horas se apoderaron de 350 km2. El presidente ruso Vladimir Putin pretende vengarse y amenaza con bombardeos a gran escala en un futuro próximo contra Ucrania.
Vladimir Putin convocó una reunión del Consejo de Seguridad Nacional para tratar esta espectacular incursión transfronteriza ucraniana en la región rusa de Kursk. «El régimen de Kiev ha llevado a cabo otra provocación a gran escala». El líder ruso denunció que las fuerzas ucranianas están realizando «bombardeos indiscriminados contra objetivos civiles».
Los funcionarios dijeron que Rusia repelió los ataques – una de las mayores incursiones en el país desde que comenzó la guerra en 2022 – pero había señales de movimientos militares importantes en la zona cerca de la ciudad fronteriza de Sudzha, a 530 km al suroeste de Moscú. Se trata del último punto de transbordo operativo para las exportaciones de gas ruso a Europa a través de Ucrania.
El gobernador ha informado de que coordinará «personalmente» las laboras de las fuerzas de defensa «para prevenir y eliminar situaciones de emergencia», y ha abundado que su compromiso con la gestión de la región es «de 24 horas al día». «Mantengo la situación bajo control», ha señalado un Smirnov que insiste en que se están tomando «todas las medidas necesarias» para garantizar la seguridad.
Se multiplican los análisis sobre el incierto panorama bélico, social y económico que plantea el conflicto, sin un factor que parezca definir el futuro inmediato del frente de guerra.
Rusia advirtió que no hará ningún tipo de concesiones unilaterales a Occidente en aras de un arreglo sobre el conflicto en Ucrania.
Por otra parte Níger rompe relaciones con Ucrania y se suma a Mali, con Rusia y Wagner de por medio. Los países del Sahel se ven involucrados en la puja de potencias tras el intento de desprenderse de Francia.
