A un año de la implementación del régimen de excepción, El Salvador reporta cero homicidios al iniciar el mes de abril; sin embargo el método de detención del presidente Bukele ha sido cuestionado por violaciones a los derechos humanos.

 El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, reconoció más de 3,000 liberaciones de personas no vinculadas a pandillas y negó que existan capturas de personas únicamente por tener tatuajes o una llamada anónima en su contra.

“Lo perfecto es enemigo de lo bueno”, “podría haber un error y que haya gente detenida sin tener ningún vínculo con las pandillas”, “no deberías dejarte impresionar por una cara de encogimiento, por alguien que viene a ti y se queja”, “la policía no ha acudido a las comunidades a capturar a la gente porque tiene tatuajes o porque ha habido una llamada anónima. Esa es una mentira que ha sido difundida por la oposición política en El Salvador”.

Desde el Gobierno aseguran que no van a suspender el régimen de excepción, que todavía hay 25 mil pandilleros sueltos y que al levantar el régimen con su suspensión de todas las garantías procesales tomarán de nuevo control de los barrios al fin ‘liberados’.

Ahora el Gobierno de Honduras de la presidenta izquierdista Xiomara Castro ya había extendido el estado de emergencia que decretó en diciembre y ahora desplegó a soldados en más áreas para combatir a grupos criminales, en un plan que emula el implantado por el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador.

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