Ucrania recordó hoy la masacre rusa en Bucha un año después de la liberación de esta ciudad al norte de Kiev, y exigió castigos para Rusia, que se niega a reconocer su responsabilidad en estos hechos investigados por Occidente como presuntos crímenes de guerra.

«Cuando liberamos Bucha vimos que el diablo había llegado a la tierra. La terrible verdad sobre lo que sucedió en los territorios temporalmente ocupados fue revelada al mundo», declaró el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien visitó hoy la localidad junto a cuatro mandatarios europeos.

Rusia defendió este viernes ante el Consejo de Seguridad de la ONU el acuerdo sellado para desplegar armas nucleares tácticas en Bielorrusia frente a las críticas de la mayoría de los Estados miembros, que advirtieron del peligro que plantea este movimiento.

El embajador ruso ante las Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, justificó la medida como una respuesta a la amplia presencia de armas atómicas estadounidenses en países europeos y al apoyo militar que las potencias occidentales están dando a Ucrania.

Rusia ha revisado su Concepto de Política Exterior, que enumera a Estados Unidos como la principal amenaza a la seguridad de Rusia y «el desarrollo justo de la humanidad»

En tanto el presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, amenazó repetidamente con armas nucleares: – «Si Rusia entra en un colapso, se usarán armas nucleares». – «La Tercera Guerra Mundial con incendios nucleares asoma en el horizonte». – » Tenemos que parar ahora, antes de que comience la escalada».

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