
El Ministerio de Salud prohibió la importación, distribución, comercialización, publicidad y cualquier modalidad de promoción y patrocinio en todo el país de los sistemas o dispositivos electrónicos destinados a inhalar vapores o aerosoles de tabaco, denominados habitualmente como «Productos de Tabaco Calentado» (PTC).
La ministra Carla Vizzotti firmó la resolución, que entrará en vigencia a partir del martes, según se indica en el artículo 3 de la norma. “Las tabacaleras lo promueven como productos de riesgo reducido aunque, hasta la fecha, ningún estudio independiente ha demostrado que estos productos sean inocuos para la salud”, dijeron.
Los PTCs consisten en una barra de tabaco (HeatStick) y un dispositivo de calentamiento de tabaco alimentado por batería.
Entre sus argumentos esgrimen que contienen sustancias tóxicas como la nicotina, intentan reemplazar a los cigarrillos convencionales alegando que no combustionan y son atractivos para niños y adolescentes.
En los considerandos de la medida la cartera de Salud advirtió que «el impacto del consumo de tabaco en la República Argentina fue estimado en 45.000 muertes (14% de todas las muertes), 19.000 diagnósticos de cáncer, 33.000 neumonías, 11.000 accidentes cerebrovasculares y 61.000 hospitalizados por enfermedad cardiovascular, y más de 100.000 personas que cada año enferman de EPOC«.
En un principio surgieron como un supuesto aliado de aquellas personas que querían dejar de fumar. Los cigarrillos electrónicos se presentaban como algo “menos dañino”, que promovía el autocontrol y hacía desaparecer la abstinencia al tabaco. Sin embargo, con el tiempo diferentes estudios comprobaron que no cumple con tales efecto
