Un equipo internacional de científicos halló en las profundidades del océano Índico una gigantesca necrópolis de ballenas que permaneció oculta durante millones de años. El descubrimiento fue publicado en la revista Nature y es considerado uno de los hallazgos más importantes de las últimas décadas en la investigación marina.

La expedición, liderada por especialistas de China, Italia y Nueva Zelanda, exploró la Zona de Fractura Diamantina mediante el sumergible Fendouzhe. Durante 32 inmersiones localizaron 485 sitios con restos de cetáceos distribuidos a lo largo de unos 1.200 kilómetros del fondo oceánico, a profundidades de hasta 7.002 metros.

Los investigadores encontraron fósiles con una antigüedad de al menos 5,3 millones de años, además de cinco «caídas de ballena» activas, es decir, cadáveres recientes que continúan alimentando ecosistemas de aguas profundas.

Entre los hallazgos destaca una nueva especie fósil bautizada como Pterocetus diamantinae. También se identificaron comunidades de organismos altamente especializados, como gusanos perforadores de huesos, moluscos, crustáceos y otras especies adaptadas a sobrevivir en condiciones extremas de oscuridad, frío y enorme presión.

Los científicos creen que la forma de la fosa submarina, combinada con bajas tasas de sedimentación, permitió conservar los restos durante millones de años. La región podría funcionar como un auténtico archivo natural de la evolución de las ballenas y de la biodiversidad de las profundidades marinas.

El descubrimiento abre una nueva ventana para comprender cómo la vida logra prosperar en algunos de los ambientes más inhóspitos del planeta y plantea la posibilidad de que existan otros cementerios similares aún ocultos en los océanos del mundo.

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