La Plaza Próspero Molina vivió una de las noches más intensas y emotivas del Festival Nacional de Folklore de Cosquín. La tercera luna tuvo un cierre inolvidable con Abel Pintos, quien brilló en el escenario Atahualpa Yupanqui con un show épico de más de dos horas, directo al corazón del público. En esta presentación, el artista apostó fuerte a un repertorio con marcado tinte folklórico, especialmente pensado para el espíritu del festival, y recibió una ovación constante.

Entre los destacados de la jornada también sobresalió Ahyre, que volvió a demostrar por qué atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Con una propuesta renovada, una potente puesta en escena y una identidad musical bien definida, el grupo desplegó un show sólido, respaldado por su consagración en el Festival de Viña del Mar.

La noche comenzó con un momento cargado de simbolismo: el Himno a Cosquín, interpretado por guitarreros, una tradición que se afianza en el último tiempo y refuerza la mística festivalera. La delegación uruguaya dejó una de las postales más celebradas, aportando su espíritu charrúa a través de la música y la danza, en un cruce cultural que fue muy aplaudido por el público.

La apertura estuvo a cargo del Ballet Oficial del Festival Nacional de Folklore, que brindó un emotivo homenaje a Don Andrés Chazarreta, pionero y gran difusor del folklore argentino. En un Cosquín que viene generando debate por la presencia de mensajes políticos desde el escenario, la tercera luna volvió a confirmar que el festival es un espacio vivo de identidad, expresión y encuentro popular.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *