
Lionel Messi vivió una noche inolvidable en La Bombonera. En la goleada 5-0 de Argentina ante Zambia, el capitán no solo brilló con un gol y una asistencia, sino que dejó una imagen que conmovió a todos: no pudo contener las lágrimas durante la entrada en calor, ovacionado por todo el estadio.
El público argentino le brindó una despedida cargada de emoción, en lo que podría haber sido su último partido en el país con la camiseta de la Selección. A sus 38 años, Messi sintió el cariño de la gente como pocas veces, y respondió dentro de la cancha con una actuación determinante.
El rosarino participó activamente en el triunfo: asistió a Julián Álvarez en el primer gol y luego marcó el segundo tras una gran combinación colectiva. Además, en un gesto de liderazgo, le cedió un penal a Nicolás Otamendi, quien se prepara para disputar su último Mundial.
La victoria ante Zambia no solo reafirma el gran momento del equipo dirigido por Lionel Scaloni, sino que también mantiene a Messi en plena carrera por seguir haciendo historia en el fútbol mundial. Cada partido suyo parece acercarse a un cierre de ciclo, pero su nivel sigue siendo de élite.
Argentina llega fortalecida de cara al Mundial 2026, con su máxima figura encendida y un equipo que ilusiona.
