
Polémica total en el fútbol argentino: la AFA sacudió el cierre del año al declarar campeón 2025 a Rosario Central por ser líder de la Tabla Anual, decisión que llegó sin aviso previo y desató un vendaval de reacciones en todo el país.
El anuncio, tomado en una reunión en Puerto Madero, incluyó además la sorpresiva anulación de la Supercopa Internacional, lo que reconfigura por completo el calendario 2026. Ni el plantel ni el club sabían que este cambio estaba en estudio: Ariel Holan confesó que se enteraron “el miércoles por la noche”, en plena preparación de la pretemporada.
Central tuvo una campaña sólida —solo dos derrotas en todo el año— y ya estaba clasificado a la Libertadores 2026. Para muchos, su rendimiento justificaba el reconocimiento; para otros, la forma en que se decidió empaña la consagración.
La polémica explotó aún más cuando Estudiantes de La Plata salió al cruce y desmintió a la AFA, que había comunicado que la elección se resolvió “por unanimidad” en el Comité Ejecutivo.
El Pincha aseguró en un comunicado que no hubo ninguna votación y sugirió que el título fue impuesto de manera unilateral, dejando en evidencia una fuerte grieta dirigencial.
Mientras en Rosario celebran la nueva estrella, en el resto del país la discusión no baja: ¿justicia deportiva o decisión improvisada?
Lo único cierto: el fútbol argentino vuelve a demostrar que ningún final está escrito.
