Luego de una inspección en locales gastronómicos se toparon con una sucursal de Junior B, esa misma que tiene desplegadas 14 franquicias en Córdoba y otras provincias, estaba enviando efluentes al Lago San Roque.

Resulta que se comprobó que el local no contaba con conexión a cloacas y que sus desechos iban a parar al lago que representa la principal fuente de agua potable para la ciudad de Córdoba.

Trascendió que el dueño es Marcelo Bertorello, integrante de la Cámara de Turismo, y al menos en principio este fin de semana permanecerá cerrado. Vecinos reclaman intervención de Defensoría del Pueblo, reclaman que no sólo este local larga sus desechos al lago.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *