El tifón Bavi continúa avanzando por el Pacífico occidental y mantiene en máxima alerta a China, Taiwán y Japón, luego de causar al menos 15 muertes en Filipinas por deslizamientos de tierra provocados por las intensas lluvias.

Aunque perdió intensidad tras haber alcanzado la categoría de supertifón, el ciclón sigue representando un serio peligro. Se espera que pase cerca del norte de Taiwán antes de tocar tierra entre las provincias chinas de Fujian y Zhejiang, donde las autoridades ya desplegaron un amplio operativo de prevención.

En China, se mantienen activas las alertas por tifón, fuerte oleaje y marejadas. Más de 17.000 personas fueron evacuadas, cientos de embarcaciones regresaron a puerto y se suspendieron vuelos, servicios ferroviarios y actividades turísticas. Además, el país aún intenta recuperarse del reciente paso del tifón Maysak, que dejó decenas de víctimas y graves inundaciones.

La emergencia también provocó una situación inusual en la provincia de Guangxi, donde unas 900 serpientes, incluidas cobras venenosas, escaparon de una granja tras las inundaciones. Las autoridades reforzaron las reservas de antídotos y los operativos médicos ante el aumento del riesgo para la población.

En Taiwán, más de 2.000 personas fueron evacuadas, se suspendieron las clases y las actividades en doce ciudades y regiones, además de cancelarse más de 900 vuelos y decenas de servicios de ferry. Los meteorólogos advirtieron que algunas zonas podrían recibir más de un metro de lluvia en pocas horas.

Por su parte, Japón también siente los efectos de Bavi, con fuertes vientos en Okinawa, cortes de energía y la cancelación de cientos de vuelos.

Las autoridades de los tres países mantienen activos sus planes de emergencia mientras monitorean la evolución del ciclón, que podría provocar inundaciones, deslizamientos de tierra y daños significativos en las zonas costeras durante el fin de semana.

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