
La noche más intensa del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 tuvo acento argentino. El dúo Campedrinos se subió a la Quinta Vergara con el corazón en la mano y una zamba propia que terminó abrazando a todo un país.
Sergio “Ser” Prada y Agustín Fantili defendieron “La Zamba” con templanza, emoción y una identidad folklórica que cruzó la cordillera. En una final ajustadísima, quedaron a solo décimas del primer lugar frente al grupo chileno A los 4 Vientos, pero el aplauso cerrado del “Monstruo” fue un premio imposible de medir en puntos.
Desde la primera presentación dejaron claro que no eran una sorpresa pasajera: afinación impecable, interpretación sentida y una conexión genuina con el público. Como artistas independientes, pisaron uno de los escenarios más importantes de Latinoamérica y lo hicieron con una canción nacida desde la raíz, reivindicando el folklore argentino en su esencia más pura.
Las redes estallaron en mensajes de orgullo, incluso desde Chile, donde muchos destacaron que la propuesta argentina fue de las más sólidas del certamen. No hubo Gaviota de Plata, pero sí algo más profundo: reconocimiento continental y un salto enorme en su proyección internacional.
Campedrinos no solo compitió: representó. No solo cantó: emocionó. Y aunque el resultado oficial los ubicó en segundo lugar, para miles ya son ganadores.
