
El cierre de FATE sacude a la industria nacional y deja 920 trabajadores despedidos en su planta de Virreyes, en San Fernando. La histórica fábrica de neumáticos, con más de 80 años de trayectoria, anunció el cese definitivo de sus operaciones en medio de una fuerte caída de ventas y una producción que, según la empresa, funcionaba al 30% de su capacidad.
Tras el anuncio, trabajadores permanecen dentro del predio y varios de ellos protestan desde el techo de la planta, mientras otros se concentran en los portones. El conflicto escaló con momentos de tensión junto a la Policía Bonaerense, que rodeó el lugar.
El secretario general del SUTNA, Alejandro Crespo, encabeza la protesta desde el interior de la fábrica y aseguró que el gremio realizará “todas las acciones necesarias” para defender los puestos de trabajo. No descartó la toma de la planta y denunció intentos de detención y represión.
Desde la empresa, cuyos accionistas principales son la familia Madanes Quintanilla junto a la firma brasileña Vipal, señalaron que el cierre responde a la crisis del sector, marcada por el aumento de importaciones y la presión sobre los precios.
El Gobierno nacional convocó a una audiencia virtual entre las partes para intentar descomprimir el conflicto. En tanto, la Unión Industrial Argentina expresó su preocupación y advirtió que el caso no es aislado, en un contexto en el que la industria acumula miles de empleos perdidos en los últimos años.
El conflicto también se cruza con el debate por la reforma laboral en el Congreso, que el sindicato considera un factor que podría profundizar la tensión social.
Mientras tanto, los trabajadores aseguran que permanecerán en la planta hasta obtener una respuesta. El futuro de casi mil familias y de una histórica empresa argentina queda ahora en el centro de la escena.
