
En la 11ª Etapa, entre Dhaybah y el «Empty Qarter» (cuadrante vacío), en Arabia Saudí, con 153 kilómetros de enlace y 274 de especial, los pilotos superaron los 4.000 kilómetros cronometrados desde el inicio del rally y se adentraron en territorio de pura arena y dunas. Sin vida, extenuante. Fue la primera de las dos jornadas de un maratón en el que no pueden recibir asistencia, pero ha sido menos dañino de lo que se esperaba.

Las motos siguen siendo las más competitivas, se suceden el liderazgo etapa tras etapa y entre los 8 primeros, a falta de 3 etapas, cualquiera puede llegar a ganar. El argentino Luciano Benavides sacó provecho de las dunas y consiguió quedarse con la tercera etapa de esta edición, mientras que su hermano cedió el liderazgo ante el estadounidense Skyler Howes y Toby Price.

El que es increíble es el francés Sebastien Loeb, que sigue volando, literalmente, llevando su vehículo al límite de su capacidad. Lleva ganado 5 tramos, cuatro de manera consecutiva, pero no puede descontarle ventaja al líder qatarí Nasser Al Attiyah que tiene en el bolsillo el Dakar.

En quads el brasilero Marcelo Medeiros ganó su segunda etapa consecutiva, mientras que el francés Alexandre Giroud, al igual que Al Attiyah, tiene el Dakar bajo su brazo. El argentino Francisco Moreno Flores sigue pilotando al máximo intentando darle pelea a Giroud pero marcan tiempos similares y se complica descontar minutos. Lo triste de la jornada fue el abandono de Manuel Andújar.
