A tres días del arranque del Torneo Clausura, Talleres vuelve a hacer el ridículo. Diego Cocca, el DT que llegó como la apuesta para encarrilar el barco, renunció sin siquiera debutar oficialmente. Duró apenas 42 días y se fue cansado de promesas vacías, sin refuerzos y con un plantel desarmado. Talleres, ese club que alguna vez fue modelo, hoy parece una joda institucional.

¿Por qué se fue Cocca? Simple: le prometieron proyecto y le dieron improvisación. Le prometieron jerarquía y le trajeron repescas. Le hablaron de trabajo en conjunto y se topó con una dirigencia encerrada en su propio relato. “Hay que esperar a las oportunidades del mercado”, decía Fassi. Cocca esperó… y se hartó.

🔥 Los hechos hablan solos:

  • Le desmantelaron el plantel con salidas clave.
  • Le marcaron que Angulo y Sequeira eran “refuerzos”.
  • No llegó ni un solo refuerzo real.
  • Internamente, las decisiones se toman sin consultar al cuerpo técnico.
  • La relación con la cúpula dirigencial se rompió.

Lo que iba a ser el nuevo Talleres 2024-25 ya nació muerto. Y mientras los dirigentes juegan al “club europeo”, los hinchas dejan hasta lo que no tienen para bancar al equipo. La “vara alta” de la que tanto hablaban se convirtió en una farsa dolorosa.

El hincha está harto. Porque no es solo fútbol: es sentir que te están tomando el pelo. Talleres invirtió años en construir seriedad, profesionalismo y respeto. Y en medio año tiraron todo por la borda.

“Fin de ciclo”, dicen algunos. Pero el ciclo no terminó… se lo cargaron.

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