
La espera de 17 años llegó a su fin. En una noche cargada de emoción, rock y reencuentros, Los Piojos volvieron a Córdoba con un recital inolvidable que reunió a más de 30.000 personas en el playón del Estadio Mario Alberto Kempes. La histórica banda liderada por Andrés Ciro Martínez revivió el “ritual piojoso” en el marco de su gira de reencuentro nacional, que culminará el próximo 14 de junio en el Estadio Monumental de River Plate.
El show comenzó pasadas las 21:40, tras la presentación de Jinetes, banda jujeño-cordobesa encargada de abrir la jornada. Desde ese momento, el pogo fue constante durante más de tres horas de show, con una lista de temas que recorrió lo mejor de la discografía del grupo.
Clásicos como Bicho de ciudad, Desde lejos no se ve, Muévelo, Civilización, Pacífico, y Ay ay ay se mezclaron con momentos emotivos y sorpresas sobre el escenario. Uno de los puntos más altos fue la interpretación de Verano del ’92 junto a los hijos de los músicos, quienes fueron presentados como “Las Liendres”, simbolizando el legado generacional de la banda.
También hubo espacio para los homenajes: se proyectó un video sobre la historia del grupo antes de Sudestada, con dedicatoria a Tavo Kupinski, guitarrista fallecido en 2011. Su hermano, Matías Kupinski, participó del emotivo momento.
El repertorio tuvo invitados especiales como Los Caligaris, que aportaron cuarteto y alegría a Como Alí, y Rodrigo Pérez, de Los Persas, que tocó la guitarra en Reggae rojo y negro. A lo largo del concierto también se destacó la labor de la sección de vientos y percusión, con Yamile Burich en saxo y el regreso de Daniel Buira y Roger Cardero compartiendo la batería.
Uno de los momentos más comentados fue cuando Ciro jugó con el público citando fragmentos de La gallina turuleca y Hola Don Pepito durante Don’t Say Tomorrow, desatando risas y ovaciones.
El cierre fue apoteósico. Fanáticos subieron al escenario durante Muévelo y Murguita del sur, mientras banderas de todo el país colmaban el predio. Finalmente, Ciro se quedó solo con su armónica para interpretar el Himno Nacional Argentino, bajo una bandera formada por las luces del estadio.
Tras su último show en Córdoba en 2008, la vuelta fue una celebración masiva que reafirmó la vigencia y el legado de una de las bandas más queridas del rock argentino.
