
Talleres sufrió una dolorosa derrota por 3-2 ante Alianza Lima en un partido cargado de emociones, correspondiente a la tercera fecha del Grupo D de la Copa Libertadores. El equipo argentino dejó escapar un empate que parecía asegurado, y sigue sin sumar puntos en el certamen continental.
El equipo dirigido por Pablo Guiñazú comenzó abajo en el marcador desde temprano: a los 11 minutos, Paolo Guerrero adelantó a los peruanos con una definición sutil. Ya en el segundo tiempo, el propio Guerrero aumentó la ventaja tras un rebote fortuito en el área.
Pero Talleres reaccionó rápido. Primero, Federico Girotti descontó de penal tras una infracción sobre Ortegoza. Luego, el mismo delantero marcó el empate con un remate certero, reviviendo las ilusiones albiazules.
Cuando parecía que el empate estaba sellado, la expulsión de Carlos Zambrano a los 82′ dejaba a Alianza con uno menos. Talleres se volcó al ataque buscando el triunfo, pero pagó caro su ambición: en la última jugada del partido, Hernán Barcos aprovechó una desconcentración defensiva y sentenció el 3-2 definitivo.
La derrota deja a Talleres en una situación muy comprometida: cero puntos en tres partidos, y con la clasificación cuesta arriba. Más allá de los goles de Girotti y algunas atajadas de Guido Herrera, el equipo mostró serias falencias defensivas y malas decisiones desde el banco, algo que generó fuerte malestar entre los hinchas.
Guiñazú intentó poner paños fríos: “Nos terminaron ganando, pero la imagen no es negativa”. Sin embargo, las críticas no tardaron en llegar. En redes sociales, muchos hinchas pidieron cambios urgentes: apuntaron al bajo nivel de Mosqueira y Benavídez, y a decisiones tácticas que no estuvieron a la altura del contexto.
Talleres deberá reaccionar rápido si quiere seguir con vida en la Libertadores. El margen de error ya es mínimo.
