
La reciente resolución del Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSEP) que permite a la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) aplicar tarifas diferenciadas según el horario de consumo está generando un fuerte debate en toda la provincia. Aunque la medida busca fomentar un uso más eficiente de la energía y ofrecer beneficios a los usuarios con medidores inteligentes, muchos cordobeses consideran que la iniciativa puede resultar un duro golpe económico, especialmente para las familias más vulnerables.
Según la nueva normativa, los usuarios deberán pagar más caro entre 18 y 23 horas (horario pico), mientras que los precios más bajos estarán disponibles de 23 a 5 horas (horario valle). Las tarifas intermedias se aplicarán entre las 5 y 18 horas.
A pesar de que los medidores inteligentes permitirán a un 25% de los usuarios optimizar su consumo y ahorrar en energía, la medida ha generado críticas. Desde la Cámara de Comercio de Córdoba, señalan que la diferencia en tarifas podría resultar en una “falta de equidad” para aquellos hogares que no tienen la posibilidad de modificar sus hábitos, como los turnos laborales nocturnos, o las familias que dependen de aparatos eléctricos en los horarios picos debido a la falta de alternativas de climatización.
“El horario pico es, para muchas personas, el único momento en que pueden hacer uso de la electricidad después de un largo día de trabajo. Para ellos, la nueva tarifa representará un aumento considerable en su factura mensual, que se suma a los ya altos costos de vida en la provincia”, expresó la presidenta de la Asociación de Consumidores de Córdoba.
Además, se critica que la medida podría beneficiar únicamente a aquellos usuarios con medidores inteligentes, dejando a un gran número de cordobeses fuera del sistema, pues solo el 25% de los usuarios están equipados con estos dispositivos, lo que genera una brecha económica entre los más y menos favorecidos.
Por otro lado, los opositores al gobierno provincial señalan que esta medida es una forma más de “privatizar” el acceso a la energía, pues los costos asociados a la potencia contratada podrían impactar negativamente en aquellos hogares que, por diversas razones, tienen una mayor demanda eléctrica, como los que viven en zonas más frías o en casas con varios electrodomésticos de alto consumo.
A pesar de las críticas, el presidente de EPEC defendió la medida, argumentando que la diferenciación tarifaria permitirá una gestión más eficiente de la demanda de energía y contribuirá a la sostenibilidad del sistema eléctrico provincial. “Es un paso hacia la autogestión del consumo y una mayor racionalidad en el uso de los recursos energéticos”, aseguró.
Lo cierto es que, mientras algunos celebran la medida como un avance hacia la eficiencia energética, otros advierten que la implementación de tarifas diferenciadas podría resultar en un nuevo golpe al bolsillo de las familias cordobesas, en un contexto económico ya complicado por la inflación y el aumento de los costos básicos de vida.
