
Las delegaciones diplomáticas de Estados Unidos y Rusia han comenzado este martes en Riad, la capital de Arabia Saudí, las primeras conversaciones de alto nivel para explorar una posible solución al conflicto en Ucrania, que ya lleva más de dos años desde la invasión rusa. El encuentro, que duró cinco horas, sirvió como una toma de contacto entre ambas naciones, pero las diferencias en sus posturas siguen siendo significativas.
Uno de los puntos clave de la negociación es la membresía de Ucrania en la OTAN, que Rusia considera una amenaza directa a su seguridad. Moscú ha insistido en que la alianza liderada por Estados Unidos debe abandonar su promesa de 2008 de que Ucrania podría unirse en el futuro, algo que sigue siendo inaceptable para el Kremlin. Por su parte, Estados Unidos reafirmó su apoyo a Ucrania, aunque no se concretaron avances en cuanto a la inclusión del país en la OTAN.
El asesor de política exterior del Kremlin, Yuri Ushakov, indicó que aún es difícil hablar de un acercamiento, subrayando que las posiciones entre ambos países están «lejos». A pesar de estas diferencias, Rusia y Estados Unidos acordaron designar equipos de alto nivel para seguir trabajando en una vía que permita poner fin al conflicto de manera duradera y sostenible.
En cuanto a la participación de otros actores internacionales, el Kremlin ha descartado la presencia de la Unión Europea en futuras rondas de negociaciones, a pesar de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó en Bruselas su compromiso de trabajar junto a Washington para una paz duradera en Ucrania.
Además, el portavoz del Kremlin dejó la puerta abierta a una posible reunión entre los presidentes Vladimir Putin y Volodymyr Zelenski, aunque cuestionó la legitimidad del líder ucraniano. Por su parte, Kiev calificó de «improvisada» la reunión, al no haber contado con la participación de representantes ucranianos ni europeos.
A pesar de la falta de consenso inmediato, las conversaciones en Riad marcan un primer paso en la búsqueda de una solución diplomática para el conflicto, aunque queda por ver si este acercamiento puede llevar a un acuerdo real entre las potencias involucradas.
