
Se recrudece el conflicto entre Israel-Hezbollah con lanzamiento de cohetes del grupo guerrillero y bombardeos sobre Libano, ambos dicen que son ataques de precisión, mientras Estados Unidos y Francia intentan apaciguar el polvorín y buscan una tregua de 21 días.
El ejército israelí dijo que llevó a cabo «ataques precisos» en la capital libanesa, Beirut. Un área de los suburbios del sur con una fuerte presencia de Hezbollah fue golpeada.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) realizaron este jueves un bombardeo selectivo sobre un objetivo de Hezbollah en Beirut. El blanco del ataque aéreo fue Muhammad Hussein Sarour, jefe de las fuerzas aéreas del grupo terrorista, quien murió en la operación.
«Gracias a indicaciones de inteligencia precisas de la Fuerza Aérea y de la División de Inteligencia, aviones de combate atacaron y eliminaron [a Srur], el comandante de la unidad aérea de Hezbollah, en Beirut», informó un comunicado castrense.
Sarour “promovió, dirigió y capitaneó numerosos ataques terroristas aéreos, incluidos ataques con drones, misiles de crucero y vehículos aéreos no tripulados”, aseguraron las fuerzas israelíes en un comunicado.
A pesar de prometer una «batalla sin límites» contra Israel, la respuesta de Hezbollah a los ataques israelíes consecutivos parece haber sido cuidadosamente calibrada.
El grupo terrorista Hezbollah, ha reivindicado la responsabilidad por el lanzamiento de los cohetes contra el norte de Israel, afirmando que los ataques se dirigieron tanto a ciudades israelíes como a bases militares.
El Ejército de Israel informó este miércoles que un misil tierra-tierra disparado por Hezbollah desde Líbano alcanzó por primera vez la región de Tel Aviv, aunque fue derribado por la defensa antimisiles. El portavoz castrense israelí, Nadav Shoshani, indicó que el objetivo del ataque era la urbe de Tel Aviv «en general».
Bombas ocultas en los bíperes y walkie-talkies del grupo mataron a decenas de personas e hirieron a miles, muchos de ellos miembros de Hezbollah. Los ataques israelíes en Beirut causaron la muerte de dos de los principales comandantes de Hezbollah.
