
El término #ghosting, proviene de la palabra inglesa ‘ghost’, que significa «fantasma» y se refiere a «desaparecer como un fantasma». Se aplica en aquellos casos en los que estás iniciando una relación de pareja y de repente un día, sin más, esa persona desaparece. Se esfuma.
Puede darse en relaciones de todo tipo, como de amistad o laborales, pero principalmente ocurre en relaciones de pareja o entre personas que se están conociendo.
El término ghosting se originó a principios de la década de 2000. En la década siguiente, los medios informaron de un aumento del ghosting, atribuido al uso creciente de redes sociales y aplicaciones de citas en línea. Se hizo popular en 2015 a través de numerosos artículos de prensa sobre la ruptura de relaciones de algunos famosos, pasando a ser ampliamente utilizado. Ese mismo año se incluyó en el Collins English Dictionary. Desde entonces ha sido objeto de numerosos artículos y debates sobre citas y relaciones en varios medios.
Este tipo de práctica afecta de diversas maneras la salud mental de quien lo sufre debido a que, entre otras cosas, genera una baja autoestima. Por eso es importante aprender qué hacer para afrontar o superar el ghosting.
A pesar de que el ghosting es una práctica empleada en muchos ámbitos, destaca especialmente en el contexto de las relaciones románticas, donde uno de los miembros de la pareja no quiere continuar con la relación y en lugar de verbalizarlo o comunicárselo a la otra persona, opta por desaparecer. Desde el punto de vista psicológico, el ghosting está directamente relacionado con conductas evitativas, falta de estrategias de afrontamiento y habilidades de comunicación, repetición de patrones de conducta y determinados rasgos de personalidad.
La artista estadounidense Billie Eilish, de 22 años, le dijo al podcast de la BBC “Miss Me?” que le hicieron ghosting el año pasado, y agregó: «Fue una locura».
Se han hecho unos cuantos estudios en relación al Ghosting y todos han llegado a la misma conclusión, es doloroso, dañino y destructivo, pero termina revelando más sobre la persona que lo hace que sobre su víctima.
