Hoy se cumplen 30 años desde la trágica muerte del brasileño #AyrtonSenna, en la curva de Tamburello del circuito en Imola, un piloto apasionado que puede que ya no esté aquí, pero su leyenda sigue viva en la #Fórmula1.

Por su impronta de súper héroe que pareció imbatible y ser dueño de hazañas increíbles, en especial bajo la lluvia, Ayrton Senna representa aún hoy ese piloto admirado por millones, que llevó el automovilismo más allá del propio deporte. Sus números en una década son contundentes, pero aquel 1 de mayo de 1994, tras sufrir su fatal accidente en Imola, pasó a la inmortalidad por su combatividad, talento, sus luchas contra el sistema y la gloria que supo conseguir en la Fórmula 1.

A lo largo de su carrera, no solo demostró un talento extraordinario al volante, sino que también se convirtió en una leyenda global, reverenciado no sólo por su destreza en la pista, si no también por su carisma. Su vida estuvo marcada por el éxito de su manejo, su liderazgo y determinación.

Aquella tarde en el Autódromo Enzo e Dino Ferrari tuvo lugar a una de las tragedias más recordadas en la historia del deporte. Además, un día antes ya se había dado la fatídica muerte el austríaco Roland Ratzenberger, cuando se disputaba la clasificación a la carrera, a quien Senna pensaba homenajear en caso de ganar la carrera.

Senna había aceptado el reto de manejar el Willians Renault, después de ganar tres campeonatos mundiales con McLaren, sin embargo, la temporada no comenzó como el brasileño esperaba, con tres abandonos en las dos primeras carreras, en Brasil y el GP del Pacífico en Japón.

Aunque este fue su peor comienzo de temporada en la categoría, al no completar o sumar puntos en las dos primeras carreras, en ambas había marcado la pole, al igual que el día anterior en el circuito Enzo y Dino Ferrari de Imola, donde se alzó con la 65ª mejor posición de largada de su brillante trayectoria.

El brasileño dejó una huella imborrable en la Fórmula 1, siendo, para muchos, de los mejores de la historia, por su inspiradora carrera y prematuro final.

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