
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha responsabilizado a las tropas rusas de destruir con explosivos la presa de Nueva Kajovka, en la región de Jersón, y ha advertido de que unas 80 localidades están ya «bajo el agua» por el que ha descrito como «el mayor desastre medioambiental provocado por Europa en décadas». Por su parte, la OTAN ha denunciado lo ocurrido como un ataque «atroz» que demuestra la «brutalidad» de la agresión al país.
El Kremlin, sin embargo, rechazó estar detrás y responsabilizó a Ucrania del ataque. «Negamos rotundamente estas acusaciones. Se trata de un sabotaje deliberado, planeado y organizado por orden del régimen de Kiev», dijo el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.
La central hidroeléctrica está en la ciudad de Nova Kakhovka, en la región ucraniana de Jersón, actualmente bajo ocupación rusa. El incidente ha provocado desbordamientos de agua en las inmediaciones, lo que obligó a múltiples evacuaciones en la zona.
Erigida sobre el río Dniépr en 1956 durante el periodo soviético, la obra está construida parcialmente en hormigón y en tierra. Se trata de una de las infraestructuras más grandes de este tipo den Ucrania. El dique de la represa tiene 16 metros de altura y 3.273 metros de longitud y la potencia de la central hidroeléctrica es de 334,8 megavatios, según la operadora ucraniana, Ukrgidroenergo.
