
Once bancos de Estados Unidos acordaron un rescate al First Republic Bank, en el primer esfuerzo privado respaldado por el gobierno norteamericano para contener la crisis que se desató a partir del colapso de otros dos bancos regionales, y que tuvo un capítulo aparte en Europa con el desplome que sufrió el Credit Suisse.
Las acciones del First Republic llegaron a caer hasta 36%, pero subieron después de las informaciones de que se estaba trabajando en el paquete de rescate, y al cabo de la rueda cerraron con una ganancia de casi un 9%.
El paquete de rescate tendría una participación de J.P.Morgan Chase, Bank of America, Citigroup y Wells Fargo con aportes cada uno de 5 mil millones de dólares, en depósitos no asegurados en First Republic.
Morgan Stanley y Goldman Sachs habrían depositado 2.500 millones de dólares cada uno y en el banco. El resto serían contribuciones de BNY Mellon, State Street, PNC Bank, Truist y US Bank con mil millones de dólares cada uno.
